Los accidentes de tráfico pueden producirse por diversas razones: una conducción agresiva, un fallo mecánico en el vehículo o el incumplimiento de las normas de circulación, como el exceso de velocidad, por ejemplo. Sin embargo, la principal causa de las colisiones puede sorprenderte. A pesar de las numerosas iniciativas destinadas a reducir este comportamiento, muchos conductores lo practican con frecuencia al volante.
¿Cuál es la causa más común de los accidentes? Conducir distraído.
Conducción distraída: análisis
La Administración Nacional de Seguridad Vial en las Carreteras (NHTSA) clasifica la conducción distraída en tres categorías principales.
Distracciones visuales
Las distracciones visuales apartan la vista del conductor de la carretera. Un vehículo circula, por término medio, a una velocidad muy elevada. A solo 90 km/h, se puede recorrer la longitud de un campo de fútbol en menos de 5 segundos. Eso supone un gran riesgo de accidentes y, si apartas la vista de la carretera, es posible que ni siquiera te des cuenta de que esos peligros se han presentado ante ti.
Incluso con ambas manos en el volante, puede resultarte difícil sortear los posibles peligros de la carretera. Las distracciones visuales también pueden dificultar la previsión del trazado de la carretera, la detección de las curvas al acercarse a ellas o el reconocimiento de las señales de tráfico, lo cual puede suponer un riesgo considerable al volante.
Distracciones manuales
Las distracciones manuales hacen que el conductor quite las manos del volante, lo que implica que no puede reaccionar con rapidez y seguridad ante los peligros que le rodean. Aunque muchas maniobras habituales al volante solo requieren tener una mano en el volante, otras —especialmente los movimientos bruscos o repentinos— pueden exigir que el conductor utilice ambas manos para realizarlas de forma segura y eficaz.
En caso de accidente o de una situación que pueda derivar en uno, cada segundo cuenta, y los segundos adicionales que se tardan en poner ambas manos en el volante pueden provocar un accidente o agravar sus consecuencias.
Distracciones cognitivas
Un conductor con distracciones cognitivas desvía su atención de la carretera mientras conduce. Las distracciones cognitivas pueden constituir algunas de las distracciones más peligrosas relacionadas con la conducción. Cuando te permites distraerte cognitivamente, puedes perder la noción de lo que ocurre a tu alrededor.
Es posible que no te des cuenta de las posibles amenazas porque, sencillamente, no estás concentrado en lo que debes hacer para circular con seguridad por la carretera. Por desgracia, cuanto más tiempo dure esa distracción, más difícil te resultará conducir con seguridad.
Distracciones habituales en la carretera
La mayoría de la gente conoce los peligros asociados al envío de mensajes de texto mientras se conduce, y la mayoría de los estados han promulgado leyes destinadas a reducir el riesgo de conducir distraído y a evitar que las personas utilicen el teléfono mientras conducen. Sin embargo, a pesar de las leyes que intentan prevenir esas acciones peligrosas al volante, se calcula que el 56 % de los adultos estadounidenses admite enviar mensajes de texto «a veces» mientras conduce.
Sin embargo, el uso del móvil no es la única distracción al volante. Muchos conductores que saben que no deben enviar mensajes de texto mientras conducen, e incluso evitan hacerlo, quizá no tomen las mismas medidas para evitar estas otras distracciones habituales.
Comer y beber
Comer y beber al volante puede parecer una forma razonable de ahorrar tiempo, sobre todo para quienes tienen que ir a trabajar temprano por la mañana o para quienes realizan un viaje largo por carretera. Por desgracia, también puede suponer una gran distracción al volante. A veces, comer y beber puede suponer una gran distracción visual: el conductor puede obstaculizar su visión de la carretera mientras toma una bebida, por ejemplo.
Comer y beber también implica que el conductor debe quitar al menos una mano del volante. Comer alimentos que ensucian puede resultar aún más peligroso, sobre todo si el conductor, sin darse cuenta, mancha algo mientras come o bebe.
Modificar la configuración
Cambiar la emisora de radio, comprobar los ajustes del GPS o incluso modificar la ventilación del vehículo: todas estas acciones habituales obligan al conductor a desviar la atención de la conducción. Modificar esos ajustes puede resultar importante para que el viaje sea más cómodo o más eficaz.
Sin embargo, realizar esos ajustes mientras se conduce puede suponer una distracción visual, ya que la atención del conductor se centra en esos ajustes; una distracción cognitiva, ya que el conductor se pregunta cómo funcionan esos ajustes o qué cambios debe realizar; y una distracción manual, ya que debe soltar el volante para realizar dichos cambios. Programar un dispositivo más complejo, como un GPS, o utilizar el teléfono para cambiar la música que se reproduce por la radio puede suponer una distracción aún mayor.
Pasajeros
Los pasajeros del vehículo pueden suponer una gran distracción para muchos conductores, a quienes les puede resultar difícil lidiar con esas distracciones sin perder la concentración en la carretera. Incluso una conversación muy animada con alguien que viaja en el vehículo puede suponer una enorme distracción para algunos conductores. Lidiar con niños y mascotas puede resultar aún más complicado.
Por ejemplo, los niños pueden dejar caer un objeto en el coche y necesitar ayuda para recogerlo, o montar una rabieta que distraiga al conductor de la carretera mientras intenta resolver el problema. Las mascotas suelen moverse libremente por el vehículo sin control y pueden incluso acabar en la cara del conductor, lo que supone un gran problema para estos.
Tareas laborales
Muchos conductores de Texas, dado que a menudo deben realizar largos desplazamientos, optan por ocuparse de tareas del trabajo mientras se desplazan. Sin embargo, esas acciones pueden resultar en ocasiones muy perjudiciales. Consultar el correo electrónico o responder a mensajes puede provocar graves distracciones al volante, al igual que enviar mensajes de texto mientras se conduce.
Una reunión de trabajo por teléfono también puede suponer una mayor distracción que una conversación normal con un amigo o un familiar, ya que los conductores pueden verse obligados a prestar más atención a la conversación en lugar de concentrarse en lo que deben hacer al volante.
Conducir distraído provoca innumerables accidentes cada año. Anualmente, es un factor determinante en al menos el 9 % de los accidentes mortales y puede contribuir a un número aún mayor de colisiones con lesiones graves. Si sufres lesiones en un accidente con un conductor distraído, ponte en contacto con un abogado especializado en accidentes de tráfico lo antes posible tras el accidente para informarte sobre tu derecho a una indemnización.

