Cuando conduces, es posible que te preocupe la presencia en la carretera de ciertos conductores que podrían causarte daño. La mayoría de la gente afirma que le preocupan los conductores ebrios o distraídos y, aunque estos conductores negligentes pueden provocar accidentes graves y lesiones, existe otra categoría de conductores que es igual de habitual y que circula a tu lado todos los días: los conductores fatigados. Estos conductores cansados no solo se ponen a sí mismos en peligro, sino que también suponen una amenaza para el resto de usuarios de la carretera.
¿Qué es la fatiga del conductor?
Cuando la gente piensa en la fatiga al volante, suele imaginar a un conductor que se queda dormido al volante. La posibilidad de quedarse dormido al volante es, sin duda, uno de los aspectos más peligrosos de la fatiga al volante, pero los conductores fatigados pueden suponer un peligro para los demás usuarios de la vía pública incluso cuando permanecen despiertos.
Un conductor fatigado no puede reaccionar ni responder de la misma manera que uno despierto y descansado. La fatiga puede ser tanto mental como física. Cualquiera de estas dos formas de fatiga supone un riesgo al volante.
¿Cuáles son las causas más comunes de la fatiga al volante?
Un conductor puede estar fatigado por múltiples razones. En algunos casos, es una combinación de factores lo que puede generar una situación peligrosa para un conductor que no se da cuenta de lo fatigado que está realmente.
Entre las causas más comunes de la fatiga del conductor se encuentran:
- Falta de sueño: la causa más común de que un conductor se quede dormido al volante es la falta de descanso. Más del 37 % de la población activa de Estados Unidos afirma no dormir las 7 horas mínimas recomendadas cada noche. Entre las responsabilidades laborales, las exigencias de la vida familiar y otros factores de estrés cotidianos, es fácil comprender por qué una proporción tan elevada de la población tiene dificultades para descansar lo suficiente.
- La edad y el estado de salud del conductor: la edad y el estado de salud general del conductor pueden afectar a su capacidad para mantenerse alerta y concentrado en la carretera. Además, los medicamentos y determinadas afecciones médicas pueden hacer que el conductor sea más propenso a la fatiga y aumentar el riesgo de que se quede dormido al volante.
- Esfuerzo excesivo: una larga jornada de duro trabajo puede dejar a una persona agotada tanto física como mentalmente. Cualquier esfuerzo excesivo puede dificultar la capacidad de mantener la concentración y reaccionar adecuadamente ante los obstáculos que se presenten en la carretera.
- Tareas repetitivas: los viajes largos por carretera pueden resultar monótonos, y esta actividad repetitiva y pasiva puede hacer que el conductor se quede dormido o se distraiga con otras cosas mientras conduce. Se trata de un riesgo habitual para los camioneros, que conducen durante horas y horas cada día con pocas paradas.
¿Cómo afecta la fatiga a un conductor?
La somnolencia —al igual que conducir bajo los efectos del alcohol— afecta de forma apreciable a los sentidos del conductor. El Consejo Nacional de Seguridad estima que , cada año , más de 100 000 accidentes de tráfico en Estados Unidos se deben a la fatiga del conductor. Muchos de estos accidentes afectan a otros conductores y vehículos, y provocan lesiones y muertes que se podrían haber evitado.
Entre los efectos que la fatiga puede tener en un conductor se incluyen:
- Quedarse dormido y perder el control del vehículo;
- Tiempo de reacción notablemente más lento de lo habitual;
- Dificultad para identificar situaciones peligrosas que se avecinan;
- Incapacidad para reaccionar rápidamente ante peligros u obstáculos; y
- Una capacidad de juicio alterada, que puede dar lugar a decisiones peligrosas.
Funciones de seguridad y medidas de protección existentes contra la fatiga del conductor
La fatiga al volante no es un problema nuevo, pero con el aumento del número de vehículos en la carretera, los riesgos que plantea esta amenaza generalizada para la seguridad se agravan. Por ello, muchos organismos e incluso fabricantes de vehículos han tomado medidas para combatir el peligro constante que supone la conducción bajo los efectos de la fatiga en nuestras carreteras.
Muchos de los modelos de vehículos más recientes cuentan con tecnología capaz de detectar cuándo un conductor se sale de su carril, y algunos incluso animan a los conductores a detenerse para descansar de vez en cuando. Sin embargo, estas funciones de seguridad siguen dejando en manos del conductor la responsabilidad de dejar de conducir cuando se sienta fatigado.
La Administración Nacional de Seguridad Vial y Transporte es consciente de los riesgos que entraña la fatiga del conductor, especialmente en el caso de los camiones. Esta agencia ha promulgado normativas para limitar las horas que los conductores de camiones pueden pasar en la carretera y establecer períodos de descanso obligatorios. Lamentablemente, las dificultades para hacer cumplir la ley y una industria que habitualmente hace la vista gorda ante las infracciones dificultan la lucha eficaz contra este problema.
Conducir con sueño aumenta el riesgo de sufrir lesiones y de morir en la carretera
Un conductor fatigado es un conductor negligente. Cualquier conductor que ponga en peligro la seguridad de los demás mientras conduce un vehículo debe ser considerado responsable de los accidentes, lesiones o muertes que provoque. Cada vez que un conductor sigue conduciendo a pesar de los signos de fatiga, pone en peligro no solo su propia vida, sino también la de los conductores y pasajeros que le rodean.
Basta con que un conductor cierre los ojos o aparte la vista de la carretera por un instante para que se produzca una tragedia. El Consejo Nacional de Seguridad informa de que más de 1.500 personas pierden la vida cada año a causa de un conductor fatigado, y más de 70.000 resultan heridas.
Si usted o un ser querido ha sufrido un accidente de tráfico y cree que el conductor culpable se encontraba fatigado en el momento del accidente, puede reclamar una indemnización por los daños y lesiones sufridos. Póngase en contacto con un abogado especializado en accidentes de tráfico para obtener una evaluación gratuita de su caso y analizar sus opciones.

